3 dic. 2009

JUECES Y VERDUGOS
Cada día veo menos los informativos en la televisión. Apenas escucho boletines o noticias en la radio. Los periódicos los compro muy poco, solamente para mirar la sección de empleo los domingos y por alguna película que regalan. El motivo podría ser que me informo por internet o por otros blogs, o de alguna manera alternativa: acudiendo a bibliotecas, leyendo ensayos, viendo documentales... Y lo cierto es que sí me documento de estas formas, pero la razón es que los informativos en los medios de comunicación de masas y sus responsables, me producen escalofríos.
Hubo un momento en que los redactores, editores y locutores de radio, televisión y de la prensa tenían una vocación más o menos objetiva de informarnos, pero ahora tienen demasiado poder y se creen capaces de todo. Veamos muy por encima dos ejemplos recientes:

El caso del niño obeso de Orense, todo el seguimiento, tratamiento de la información y opiniones vertidas sobre el asunto, han mostrado que la mayoría de los que han escrito y hablado sobre este suceso no se sienten periodistas, se consideran JUECES. Lo peor de todo es que no hay manera de controlar una situación en la que no se trata de la libertad de opinión ni de información que puedan ejercer la prensa o medios audiovisuales, ya se trata de un nivel de inmunidad en el que pueden dar su veredicto sin que les afecten las demandas hacia sus personas, sin temor a injuriar, calumniar o entrometerse con la Justicia, un poder que antes estaba por encima del periodismo. Por supuesto no haré lo que ellos hacen desde su escaso conocimiento de las fuentes del Derecho, que yo también desconozco pero que ellos, los periodistas, se encargan de desprestigiar con todo su afán.

El segundo ejemplo al que siguen exprimiéndole todo el morbo posible que se puede enseñar o del que se puede dar noticia en los telenoticiarios, es el de Aitana, la niña muerta a consecuencia de una lesión tras una caída accidental. Además del dolor prolongado de los familiares, una aflicción motivada por esta recreación en la pena de la que son causantes las televisiones, emisoras de radio y prensa escrita. Y sin desviar más el motivo de este texto, viendo la evolución de este nuevo serial dramático con el que han arruinado la imagen y personalidad de una persona de la que no se demuestra su culpabilidad, y han demostrado que no usan fuentes fidedignas tras un informe médico erróneo y además de indocumentados, es decir, ineficaces para informarnos, los medios se han convertido en VERDUGOS.

Estudié imagen y sonido en vuestra misma facultad, la de ciencias de la información, escrito en minúsculas, porque viendo lo que os han enseñado a ejecutar a muchas y muchos de vosotros, periodistas, hay que aclarar que no nos merecemos que esta facultad sea reconocida como un órgano competente universitario, aunque pertenezca a la Universidad Complutense (ésta sí que puede ir en mayúsculas, a pesar de borrones como nuestra escuela).

Por esta razón, hoy, a las 21:10 horas de la noche, prefiero dejar de ver cualquier informativo de los que se estén emitiendo por cualquier televisión.