4 may. 2012

LA MASCOTA


Antonia sonríe sin ganas, como el cachorro que lleva entre sus manos una mañana de primavera, vigilado por la gata madre que reposa junto a otros retoños en el patio.
Maúllan a la vez cuando ella les acerca comida y leche. Ya no queda vajilla en la cocina para llevar alimentos ni sobras a la camada.
Cada noche escucha los maullidos, constantes y dispersos, de docenas de gatos sobre las sillas y tumbonas.
Antonia, con las ojeras cinceladas, recorre de puntillas el pasillo estrecho sin pisar sus patitas por temor a despertarlos, cuando descansan a la sombra en verano.


Este microrrelato lo presenté al concurso En 99 palabras y no obtuvo mingún punto, lo anoto aquí porque es una buena plataforma para ver cómo se puede mejorar la escritura. Al releerlo yo percibo un final abierto pero por error, no era mi intención y de esa manera la fuerza que pretendía conseguir se pierde. 
Publicado en el blog del concurso En 99 palabras allí se pueden ver los 150 microrrelatos presentados a concurso y los hay muy interesantes, merece la pena echar un rato leyéndolos.