25 oct. 2011

DECLARACIÓN

Se abre la pestaña, pero no la de tu ojo, sino en la página web. Quizá sea una manera brusca de abordar el relato. Vuelves atrás. Se enciende la pantalla. Contraseña e intro; ¿no la tenías memorizada?. Puede ser una forma efectista de narrar esta historia. Retrocedes. Te sientas ante el ordenador, el día es soleado pero te empeñas en sufrir delante de píxeles y citas, esclavizado por los juicios de valor. Puede resultar, aunque se te va la pinza. Guardas cambios.


Y pienso yo mismo, ¿qué difícil es usar la segunda persona en una narración? Y sobre todo que quede bien, no como en lo anterior. Colgado aquí.