15 jun. 2012

MISA DEL ALBA


No pudo evitar mirar de reojo la puerta del apartamento porque esa mañana la vecina se asomó súbitamente, santiguándose con determinación. Ignoró a la vieja señora y cuando entró al ascensor su novia le alcanzó para entregarle el alzacuellos. Se despidieron con un largo beso.
Él se colocó la tira de tela blanca mientras bajaba hacia la calle. Suavemente, con sus largas manos, alisó unas arrugas apenas perceptibles de la camisa gris. Al salir del portal se estremeció con el viento frío. Menos mal que la iglesia estaba cerca.

Pablo Vázquez 

Microrrelato publicado en la antología
de la editorial El desván de la memoria.
Información y ventas en los enlaces citados.