7 jun. 2012

SUCESIÓN

El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral y se quedó apoyado en el quicio de la puerta, tal como pude ver al contraluz desde mi cama.
- No serán necesarias más bajas, Eminencia Reverendísima. Dentro de poco habrá fumata blanca.
Su castellano resultó ser básico, aunque efectivo, al dirigirse a mí. A pesar del peto metálico que cubría el incómodo uniforme, el comandante mantuvo un ritmo firme y rápido al alejarse, dejando un reguero de sangre proveniente de la espada que portaba a su cintura.
El olor putrefacto del cuerpo inerte de su Santidad, en las dependencias próximas, no fue capaz de distraerme cuando mi mente comenzó a trabajar en futuras encíclicas.


Microrrelato colgado en este enlace junto con cientos más, para el concurso de microrrelatos del certamen Getafe Negro del año 2011. La frase propuesta para comenzar fue:
El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral.

Enlace para leer los microrrelatos presentados: