1 jul. 2012

LA ESPERA

Y nada más existió hasta la llegada de la jaula. Estrujó la bolsa de gusanitos, tan vacía como el túnel y la tiró a suelo. El silencio reinaba en la mina desierta. Caminó de un extremo a otro por la gruta, contando las vigas y balizas unas doce veces, quizás trece. Pasada una hora comenzó a escuchar el chirrido metálico de las poleas. Se levantó, acercándose a la caña para subirse a la jaula, tranquilo y decidido. Apagó la linterna del casco. No tenía ninguna prisa.
 Pablo Vázquez


 Con motivo de las marchas mineras que llegarán a Madrid el 11 de Julio y apoyando el blog Microrrelatos Negro Carbón, publico aquí mismo mi aportación a estas peticiones.
Publicado en este enlace: La espera pero hay muchos micros más y todos interesantes.