8 ago. 2012

INTENSA Y MINÚSCULA


Cinco años después, Malena regresó a Madrid tras recorrer en el avión diez mil kilómetros. Llegó tan triste como una cereza cuando es separada de su rabito, antes de tiempo, porque le acompañaba una ausencia desde Tokio
Con el ánimo cual pedúnculo marchitado, alquiló un coche en el aeropuerto y condujo por la autovía hacia Extremadura. A mediodía llegó a Cabezuela del Valle. En la habitación del hostal abrió la maleta y sacó alguna ropa y objetos. La pintura de un cerezo en flor decoraba el bello estucado de la urna fúnebre que depositó sobre la mesilla.
Paseando por la calle, entró a la frutería y sus ojos se clavaron en las bandejas llenas de picotas. El amable dependiente le ofreció algunos de esos frutos colorados. Malena probó uno y sintió cómo maduraba su ánimo, mientras saboreaba el gusto fresco y dulce sin empalago de la picota, igual que un beso de Toru, su marido, revivido en ese momento. En su cabeza resonó el poema que le escribió al conocerla:

Comamos fruta madura
cobijados por la sombra
de un cerezo.

Pablo Vázquez
Imagen propiedad de la web http://www.cerezadeljerte.org/
Este microrrelato participó en el blog Esta noche te cuento, una página muy completa para leer cientos de microrrelatos de los escritores y escritoras con mayor actividad e interés en la red (no me incluyo, por supuesto)
Aprovecho para comenzar una serie de publicaciones de microrrelatos que he presentado a diversos concursos y no se han comido ni una picota, como en este caso.
Como siempre es mejor buscar el lado positivo, que sirva de muestra para saber LO QUE NO HAY QUE ESCRIBIR A QUIEN QUIERA PARTICIPAR EN EL SUCULENTO CONCURSO ANUAL DE MICROCUENTOS CEREZA DEL JERTE. Y es sabroso de verdad porque el premio es un viaje y además picotas para un año completo.
Ahí mismo dejo el enlace para poder leer los microcuentos ganadores y mencionados.