17 feb. 2013

SOLUCIÓN


La niña dibujaba esos triángulos incompletos en su cuaderno durante las clases, figuras que al enseñárselas al maestro y a sus compañeros, nunca lograban comprender.
En la universidad, ya de adulta, la joven siguió marcando esas líneas sugerentes y misteriosas que ni los colegas ni los docentes eran capaces de descifrar.
Varios lustros después, siempre había administrativos curiosos en la oficina, que trataban de adivinar imágenes ocultas en los formularios de su compañera, entre vértices y ángulos difuminados unos encima de otros.
En la residencia de ancianos, una tarde lluviosa de otoño, la mujer, ya vieja, marcaba con el dedo índice las rayas en el vaho que empañaba el cristal, hasta que otro interno se acercó a la ventana uniéndolas con un solo trazo, formando tres estrellas sobre el vidrio húmedo.
Aquella noche el firmamento lucía más brillante que nunca.
Pablo Vázquez
Esta noche te cuento. Tres estrellas.

Octubre el pasado 2012, con este micro participé 
en el blog Esta Noche te cuento.