29 jul. 2013

CAUTIVA


Título: Cautiva (Captive: Título original) Coproducción: Francia-Filipinas-Alemania-Reino Unido Productora: Swift Productions Estreno en España: 26/07/2013 Dirección: Brillante Mendoza Guión: Brillante Mendoza, Patrick Bancarel, Boots Agbayani Pastor y Arlyn dela Cruz Reparto: Isabelle Huppert, María Isabel Lopez, Mercedes Cabral, Joel Torre, Sid Lucero, Raymond Bagatsing y Timothy Mabalot. Página del director: http://www.brillantemamendoza.com/
Argumento: Un numeroso grupo de personas, formado por turistas, misioneros y trabajadores nativos, es secuestrado en mayo del año 2001 en Filipinas por un grupo terrorista de filiación musulmana. El cautiverio se prolonga en un largo y dramático viaje para los rehenes y sus secuestradores.

Al principio de Cautiva leemos un mensaje sobre la pantalla negra, anunciando que la película está basada en hechos reales. De estos sucesos que traslada a la ficción, deduciremos que una buena opción podría haber sido rodar un documental acerca de todo lo narrado. En cambio Brillante Mendoza, su director y coguionista, se lanza sin red para realizar un largometraje que en el pasado sería una película de aventuras.

Cautiva es la crónica de un secuestro ejecutado durante un año aproximadamente, a decenas de personas filipinas, asiáticas, norteamericanas y europeas. Desde el comienzo del film ya se nos presenta a los huéspedes de un hotel que son forzados a salir de allí y embarcarse en una lancha para comenzar un viaje incierto, lleno de peligros y vivencias. La proveniencia social y económica de los secuestrados es distinta propicia la liberación de algunos tras el pago de sus rescates y la desesperación de otros durante su cautiverio.

Aunque la película se apoya en cierto protagonismo de las voluntarias encarnadas por Isabelle Huppert y María Isabel López, queda claro que se trata de un reparto coral, sin héroes ni personajes de una sola pieza, que desarrollan un juego de supervivencia y superación en circunstancias extremas. En el desarrollo de esta aventura colectiva destacan las secuencias en las que sufren los ataques de un ejército amenazador aunque –irónicamente- sean los encargados de rescatar a los rehenes. Estos tiroteos evolucionan desde un tratamiento frenético y caótico al principio, hasta un estilo más directo y confrontado por el plano y contraplano tradicionales, como si se tratara de un duelo del western, en el último tercio del largometraje.

Uno de los grandes aciertos de Cautiva son la abstracción de los motivos y personalidades de cada personaje, bien caracterizados por un trabajo dramático muy logrado por cada uno de los intérpretes, pero dando como resultado un estudio completo de personas más humanas que ficticias. Incluso en el caso de los gobernantes filipinos, quizás los verdaderos malos de la película.

Y su otro gran logro es la tensión que logra durante dos horas, sin desfallecer, aplicando un esquema de odisea a través de la selva filipina, desde el vibrante secuestro inicial. Destaca también una mirada honesta y lógica de la violencia, siempre justificada por su aspereza, con la fuerza de un balazo o una cuchillada, pero que nunca se recrea en el dolor ni en dilatar la muestra del sufrimiento de sus víctimas. Quizás juega en contra de la espectacularidad esta voluntad de ser realista y no explotar el artificio, la cámara lenta o la muerte desde varios puntos de vista simultáneos.

Pero esta forma de mirar y mostrar y este sentido de tratar a los espectadores como personas humanas, inteligentes y capaces de sumergirse en una aventura, forzosa en su inicio y sin embargo enriquecedora en sus motivos, alusiones a momentos históricos que nos gustaría olvidar (el once de septiembre de 2001) y con la razón puesta en el crecimiento personal a través del conocimiento de la amistad junto a otras culturas, tradiciones y valores.

Cautiva es un buen título que demuestra porqué merece la pena todavía acudir al cine a dejarse llevar por la grandeza de la pantalla. Puede que no sea capaz de batir a superhéroes y otras bestias pero conseguirá devolvernos el espíritu y la fuerza del buen cine de aventuras.