8 jul. 2014

EL SILENCIO DE LOS CRUSTÁCEOS

Estimado Señor Juez, de un letrado a otro, para que pueda servir como prueba ante la audiencia, le escribo este mail de lo que sucederá en breve, si me coge la bestia parda que intenta derribar la puerta del baño en el que me escondo.
Ayer, mientras volaba como pasajero regresando de un juicio en las islas, charlaba con un azafato que estaba muy bueno. Lo que más me llamó la atención de él, fue el dibujo que le sobresalía por un pliegue de su camisa. Parecían las pinzas de un cangrejo.
Desnudos en su casa, pude ver completo el bogavante que llevaba tatuado sobre el pectoral derecho y ese fue mi mayor gozo antes de huir del novio encolerizado -sargento del ejército del aire, para que conste en acta- y encerrarme en el aseo desde el que tecleo este informe improvisado.
PD: Le adjunto una foto del tatuaje.
Pablo Vázquez Pérez

(Microrrelato enviado en Julio del 2013 al V Concurso de Microrrelatos de Abogados. Las palabras propuestas fueron: sargento, bogavante, azafato, audiencia, pasajero. Y no lo publicaron, así que les hizo poca gracia)
Foto de Elena Hervás, traída desde el Banco de Imágenes y Sonidos del INTEF