La niña entró al corral, le costaba arrastrar el cubo, a tirones, con sus largos brazos livianos. Cuando terminó de repartir los restos de comida entre los animales, se acercó al gorrino más lustroso para saludarlo y decirle sonriente - Hoy por ti. Mañana por mí.
Gracias a los dos por las interpretaciones porque es verdad lo de la sinceridad (Loli) y cómo es fácil engañarnos (Torcuato). No lo veía así peor me habeis abierto la mente. Saludos.
Dicen que los niños siempre dicen la verdad...
ResponderEliminarabrazos
L;)
Je, je, pobre gorrino. Eso es como a la mayoría de nosotros, nos comemos el pan que nos dan y nos dicen tontos en la cara.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias a los dos por las interpretaciones porque es verdad lo de la sinceridad (Loli) y cómo es fácil engañarnos (Torcuato). No lo veía así peor me habeis abierto la mente. Saludos.
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