23 oct. 2011

RECÍPROCOS

La niña entró al corral, le costaba arrastrar el cubo, a tirones, con sus largos brazos livianos. Cuando terminó de repartir los restos de comida entre los animales, se acercó al gorrino más lustroso para saludarlo y decirle sonriente - Hoy por ti. Mañana por mí.


Enlazado aquí y enviado además al blog La hora del recreo, la imagen es por cortesía de dicha bitácora.