18 may. 2012

LA OFRENDA


Miguel salió a la avenida, todo ufano, llevando un palo en la mano y pidiendo cera a los nazarenos.

-       Es para el niño Jesús, por favor.- entonaba bajo el bullicio de la calle.

Horas después moldeaba una bolita de tamaño como las de ping pong y regresaba alegre a su casa.
Transcurrían los días y pasaban los tronos. Miguel recogió las gotas de los cirios sorteando gritos, bulla y amenazas de los hermanos mayores. Sin embargo la bolita de Miguel ya era mayor que una de tenis, y crecía tan compacta como la bala de un cañón.

-       Para el niño Jesús
-       Pa Jesusín.
-       Sí nene, para el señor, tiene guasa este crío…- entonaban en todas las calles al ver tan apañao a Miguel.

Llegado el domingo de resurrección, Miguel le regaló la bola a su hermano Jesús, que la recogió feliz en su silla de ruedas.


Y aquí dejo el tercero que presenté al I Concurso de la Opinión de Málaga de microrrelatos sobre Semana Santa. Aquí colgado además.
Los cinco cuentos triunfadores son los siguientes.