21 ago. 2012

EL TITO

El sol abrasaba a las doce del mediodía, sin nubes amenazadoras por el horizonte. El condenado, exhausto tras varios días, aguantaba amarrado a la columna de piedra. Apenas distinguía formas o colores, pero pudo escuchar unos pasos saltarines que se acercaban hacia él.
Como pudo, separó los labios para degustar un fruto suave y redondo que fue introducido en su boca. Lo masticó y sintió el jugo que reanimaba súbitamente la lengua y los sentidos. Entonces logró ver frente a él a un niño que, a su vez, lo miraba compasivo.
El ajusticiado agonizaba. Recordó su infancia, jugando con sus padres y hermanos en el río. Comiendo cerezas bajo los alisos y escupiendo con fuerza los huesos, hasta que se hundían formando remolinos en el agua.
A la sombra de la picota, el hombre murió sonriendo, con una pepita que asomaba entre sus dientes.

Pablo Vázquez 

Cartel del Taller Paréntesis: concurso de microrrelatos.

En esta "gira de concursos veraniegos" de microrrelatos, hoy enlazamos el del
Taller Paréntesis. Al mismo se pueden presentar un mínimo y un máximo de TRES MICRORRELATOS, aunque sólo se premia uno. Es un premio extraño pero cuantioso.

Por si os sirve a alguien este micro es un ejemplo de lo que no se debe enviar ni a este concurso ni al de picotas del Valle del Jerte. Animaos y suerte, de verdad.
EL PLAZO DE PRESENTACIÓN ESTÁ ABIERTO HASTA EL 30 DE SEPTIEMBRE.