No tengo corazón, tampoco cerebro, pulmones ni otros
órganos vitales que me den respiración ni latidos, pero existo y viajo, sin
piernas, brazos o extremidades que me ayuden a transportarme. Y de todas
maneras llego a las casas, las oficinas, los almacenes, las empresas; a
universidades y colegios; también laboratorios y juzgados. Comercios y
cuarteles.
Sobrevivo a esta crisis, a las anteriores, aunque el
dinero escasee y los recursos se terminen llegaré por ilusión o por carencias.
Por suerte y por infortunios. Siempre me recibirá alguien y eso es todo y es
nada. Es la apertura de mis tapas; la extracción de mi contenido; la separación
de mi precinto. Rajar las fibras que trenzan mi sobre o mi cartón.
Y caer al fondo oscuro de un contenedor de plástico
con papeles, periódicos y otros paquetes. Subir la cuesta con el buhonero y
sentir el viento a mucha velocidad en las paredes de la camioneta de los
cartoneros, gente noble entre la opulencia y la miseria.
Despierto en palacios y desfallezco en vertederos
pero resisto porque siempre revivo entre pulpa y agua, pulverizado y ebrio de
fibra, de pura fibra que se recompone en plantas de reciclaje.
Y vuelvo a ser llamado, usado, enviado o apilado con
otros iguales, con más tiempo que reencarnaciones, con miles de destinos y
misiones.
Alguien nos espera.
Pablo Vázquez
![]() |
Logo de Correos |
Este relatillo experimental anduvo por el concurso relatos del Grupo Correos del año 2011. Evidentemente se proponía contar algo relacionado con servicios de paquetería y fue interesante participar, aunque el resultado sea fallido.
A mí no deja de sorprenderme la cantidad de paquetes y cartas que aún nos cruzamos, Pablo.
ResponderEliminarYo soy de los tiempos en los que aún remitíamos cartas, he mantenido varias relaciones epistolares de puño y letra. Cartas que conservé durante años.
Tu relato me ha llevado -por primera vez en mi vida- a pensar en que ella pudieran tener alma, y vidas, más que un gato.
Un abrazo,
Hola Pedro.
EliminarPues muchas gracias porque era eso lo que escribí en el relatillo, nada más.
Un abrazo.
Pablo, el mejor resultado es que escribieras ese relato y que lo compartas en este espacio con nosotros. Es un relato original, en que el protagonista tal vez no tenga piernas ni brazos pero con la ayuda de los abnegados carteros logra llegar a su destino.
ResponderEliminarAbrazos
Bueno, tampoco tan abnegados.
EliminarGracias por leerlo, la verdad que es interesante plantearse estas cosillas de vez en cuando. Abrazos.
Interesante, al principio me intriga qué o quién narra, en los párrafos finales ya me queda claro que objeto es. ¡Muy bien! Se capta la idea y se ve.
EliminarBesitos
Gracias Ely.
EliminarAunque leído un año después yo le veo todas las costuras saltando por los aires.
Un abrazo.
Hola, desaparecido Pablo: Sigo pensando que en relatos eres muy bueno. Me gustaría mandarte una carta de enhorabuena, sin remite y con perfume para que pudieras escribir otro relatillo original para el próximo concurso, pero ahí va mi correo. Hasta pronto. Maribel
ResponderEliminarTornasol.
Hola reaparecida Tornasol. Pues muchas gracias, que ya será para menos. Si es que y ano mandamos tantas cartas. Un abrazo.
EliminarPablo, este me ha gustado, yo también mandé uno a Correos y me pasó lo mismo que a tí y es que somos muchos lo que andamos en esto.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Alejandro.
EliminarTienes razón, somos muchos, pero me gusta este compadreo sano que tenemos y lo de estar escribiendo todo lo que podemos a gusto.
Un abrazo.