3 ene. 2013

PULSACIONES


Por fin quietas, las notas se escapan por el pentagrama y apenas puedo seguirlas por el teclado. Casi pierdo el ritmo, el público se inquieta. Llega el doble sostenido, falta poco, me rindo, la partitura se acaba. Todo está oscuro y silencioso.
Pablo Vázquez
Ya no, alguien aplaude al fondo. Qué extraño, son como teclas blancas y negras aunque sin armonía.
Ahora se levantan todos de las butacas, comienza el estruendo.