11 abr. 2013

EL MARIDAJE



Los cuatro viajeros se acababan de conocer en el bar y comieron juntos a la mesa. Al inglés le gustaba el amontillado. La rusa saboreaba el manzanilla mientras mascaba aceitunas. El camerunés reía al cuarto trago de jerez. Y el canadiense les invitó a otra ronda, con su moscatel incluído.

No entendían todo lo que decían, pero disfrutaban entre gestos y palabras que les sonaban graciosas y universales.

Las manchas de vino sobre el mantel dibujaban una bandera multicolor, de marcas ámbar, caoba y burdeos, de aros que se combinaban formando franjas oscuras, al caer la tarde.
Museo del Ferrocarril (Madrid)



Pablo Vázquez Pérez
Ya está colgado en la web de la Manchonería en el concurso de los sentidos (del gusto en este caso) aquí.