26 oct 2011

BOCHORNO

- ¿Y cuándo será el incendio, querida?

Alcanzó la botella. Se la bebió de un solo trago, sin mover apenas los párpados. Ella giró sobre la toalla, dando la espalda al sol, susurrando

- Cuando abras los ojos.

El viento silbaba en la playa vacía.


Además de mandarlo al concurso SMS 2011.
Tampoco funcionó en el de la SER y Escuela de escritores (Relatos en cadena)

25 oct 2011

DECLARACIÓN

Se abre la pestaña, pero no la de tu ojo, sino en la página web. Quizá sea una manera brusca de abordar el relato. Vuelves atrás. Se enciende la pantalla. Contraseña e intro; ¿no la tenías memorizada?. Puede ser una forma efectista de narrar esta historia. Retrocedes. Te sientas ante el ordenador, el día es soleado pero te empeñas en sufrir delante de píxeles y citas, esclavizado por los juicios de valor. Puede resultar, aunque se te va la pinza. Guardas cambios.


Y pienso yo mismo, ¿qué difícil es usar la segunda persona en una narración? Y sobre todo que quede bien, no como en lo anterior. Colgado aquí.

24 oct 2011

COMO CADA LUNES

Movió los párpados. Le dolía todo el cuerpo. La luz brillaba al final del túnel. A sus ojos se aproximaban imágenes de su mujer, hijos; de sus padres y hermanos. Miró hacia atrás y se vio sujeto con el cinturón de seguridad. Lo observó por el reflejo del retrovisor. La sirena de la ambulancia se aproximaba por el pasadizo oscuro, entre los coches detenidos. El salpicadero, lleno de fotos de la familia, colgaba a dos centímetros de su cara.

Si se puede añadir, este es un microrrelato del que estoy bien contento, incluso yo.
Lo colgaron en esta web.

23 oct 2011

RECÍPROCOS

La niña entró al corral, le costaba arrastrar el cubo, a tirones, con sus largos brazos livianos. Cuando terminó de repartir los restos de comida entre los animales, se acercó al gorrino más lustroso para saludarlo y decirle sonriente - Hoy por ti. Mañana por mí.


Enlazado aquí y enviado además al blog La hora del recreo, la imagen es por cortesía de dicha bitácora.

22 oct 2011

LA JUNTA

Todos discutían, voceando al mismo tiempo, hasta que el nuevo propietario entró por el portal.

-La noche es espléndida, ¿no creen?

Los vecinos le observaban callados y atentos, hipnotizados por su dentadura y sonrisa perfectas. Ajenos a las gafas de sol que cubrían su mirada. Ignorantes del espejo que no devolvía su imagen.