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17 oct 2015

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS IX

IDEA Nº9
EN UN CONCURSO CUYA PROPUESTA SEAN LOS YATES, PUEDES OPTAR POR NOMBRARLOS O NO HACERLO
(fracaso inundado)

Ya sabemos que 140 caracteres no dan para más ni para menos tampoco, sin embargo todo puede suceder en un concurso como el de El Cultural, juzgados como somos por Juan Aparicio Belmonte. Aquí dejo mis dos aportaciones de aquella semana, para naufragar.

Pulsando aquí, los yates finalistas

 
Nadie sabe cómo hizo su fortuna. Ni cómo consiguió su barco. Pero en todas las regatas temen al Azar, su yate.
(tocado)

Al salir de la bodega el polizón vio al difunto capitán, los botes salvavidas lejos y un tifón en el horizonte.
Tiró su moneda al aire.

 (hundido)
 Pablo Vázquez Pérez 

23 oct 2013

NUBES

Hace dos semanas enviamos varios nanorrelatos al Cuenta 140 de El Cultural del periódico El Mundo. Aprovecho para copiar los comentarios del jurado Juan Aparicio Belmonte, sobre algunos de ellos, (destacados y en letra cursiva) Es una buena forma de anotar fallos y reírse de uno mismo. Esto ayuda a mejorar. A continuación los "nanos":
#43 El pintor callejero llenaba de nimbos sus lienzos, bajo un sol radiante.
El día que murió, comenzó a llover.
Y el diluvio continúa.

#53 Unos osos… Ahora se gritan… El águila persigue a la rana… Papá, la ha cogido del pelo… Las nubes desaparecen… Mamá no dice nada, papá corre.
Llegado a este punto no me queda más que emular a don José Ortega y Gasset, y decir aquí y ahora: No es esto, amigos, no es esto. Este humilde juez propuso el advenimiento de las nubes con su decisión procesal y con lo que es más eficaz aún, con su esperanza, y se dice ahora entre desasosegado y descontento: No es esto, amigos, no es esto. Cuentos incomprensibles (hay tantos): como el 53, (Juan Aparicio Belmonte)

#213 Varias noches después, las nubes se disiparon. Los tres reyes en sus camellos, pusieron rumbo hacia la estrella fugaz que no cesaba de caer.

#324 Bólidos, barcos, guerreros y dragones. Los juguetes flotaban en las nubes, hasta que don Pedro nos encontraba y volvíamos al reformatorio.

#352 Me acerqué a ella tímido, como un cirro. Nos enamoramos poco a poco, por estratos. Fuimos nimbos ardorosos. Y como cúmulos, nos separamos.
Rayos y truenos, no sabía que los cirros fueran tímidos. Ni que los nimbos ardorosos. 
¿Para cuándo celajes codiciosos? (Juan Aparicio Belmonte)

Pablo Vázquez Pérez
Se acabaron estas nubes... Foto de Pablo Vázquez