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18 may 2012

LA OFRENDA


Miguel salió a la avenida, todo ufano, llevando un palo en la mano y pidiendo cera a los nazarenos.

-       Es para el niño Jesús, por favor.- entonaba bajo el bullicio de la calle.

Horas después moldeaba una bolita de tamaño como las de ping pong y regresaba alegre a su casa.
Transcurrían los días y pasaban los tronos. Miguel recogió las gotas de los cirios sorteando gritos, bulla y amenazas de los hermanos mayores. Sin embargo la bolita de Miguel ya era mayor que una de tenis, y crecía tan compacta como la bala de un cañón.

-       Para el niño Jesús
-       Pa Jesusín.
-       Sí nene, para el señor, tiene guasa este crío…- entonaban en todas las calles al ver tan apañao a Miguel.

Llegado el domingo de resurrección, Miguel le regaló la bola a su hermano Jesús, que la recogió feliz en su silla de ruedas.


Y aquí dejo el tercero que presenté al I Concurso de la Opinión de Málaga de microrrelatos sobre Semana Santa. Aquí colgado además.
Los cinco cuentos triunfadores son los siguientes.

13 may 2012

EL RESUCITADO


Antonio volvió a mirar el reloj, apurando su refresco. Luis se tragó el mitad -templado ya- en pocos sorbos. Los dos observaban desde la barra del bar a los tambores y cornetas de la archicofradía que culminaba el recorrido en la Iglesia de San Julián, tocando los últimos acordes de la marcha. Una hora después llegó el silencio, los abrazos y los ecos de las despedidas de cofrades y devotos, músicos y hombres de trono, emocionados y dispersos, que se alejaban por la encrucijada de calles y travesías.
Antonio y Luis pagaron las bebidas y los bocadillos. Sacudieron las migas de la chaqueta azul con franjas amarillas fosforescentes. Empuñaron las escobas y los carritos portabolsas. Y, por separado, comenzaron a barrer la calle por aceras y asfalto.
A mitad de la tarde, alguien tenía que limpiar todos los rastros de la última procesión, tirados por el suelo.

Colgado en la Opinión de Málaga, y todos los que se presentaron al

8 may 2012

LA PASIÓN DE MANUEL


Manuel termina de almorzar y se sienta en su silla, cerca de la tribuna de los pobres, siempre en el mismo sitio. Cuando están ocupadas sus baldosas se las ceden de inmediato, porque todos los visitantes, tanto malagueños como guiris, conocen a Manuel, el de la suerte.
Se regocija con la pollinica, enre risas de niños. Tantea con pies y manos, el ritmo al paso de los gitanos. Esancha el pecho al sentir cerca el trono de la sangre. Se aflige por la humillación. Siente el viento del este y huele la humedad amenazadora que impide sacar la Esperanza. Se sobrecoge  al escuchar alejarse a los penitentes de Servitas.
Y después de la Semana Santa sigue vendiendo cupones el resto del año, sentado en su silla, desde la tribuna del ciego, sonriendo cada vez que los coches y motos chirrían al pisar la cera pegada al asfalto.


Este es uno de los tres microrrelatos sobre la Semana Santa de Málaga presentados este año al I Concurso convocado por el diario la Opinión de Málaga. Siempre se agradecen estas convocatorias y que además tengan la deferencia de publicar todos los micros presentados en su periódico online:

y este en concreto en este enlace.

17 dic 2010

ESPETO Y NUBES

Desde el balneario junto al Palo

Pablo está mirando atardecer,

dos espetos y media de rosada

y los niños protestan:

son mejores en la Campana

y suena la de la iglesia

cercana, lejos del mar,

padre e hijos mirando la Sierra

que oculta el sol

y rasga las nubes

que inundan la autopista

preñada de coches.

17 ago 2009

VIDA EN LA CALLE
Quiero compartir estas impresiones
sin tomar fotos, sin planear rutas
ni ser un títere de las intenciones
tiranas, vendidas a las pautas
lógicas que arruinan las vocaciones
y ahuyentan alegrías incautas.
Hablaré con la voz susurrante
de los últimos años vividos
los meses, días transcurridos
y las horas del tiempo andante.
Como viajero huí de la rutina a la vida,
desde el cemento y neón hasta la arena
y la brisa de las olas sobre mar serena,
olas mansas que mecen su orilla dormida.
El asombro diario a la vuelta de las esquinas
en las aceras sembradas con flores de pascua
pascueros invernales arrimados al ascua
decembrina y navideña tras las cortinas.
En esta ciudad inclinada, en parte al sur
y en parte al oeste, anclada, generosa y vigía
sin faro aunque con farola prudente que guía
el rumbo, mando y destino del navío al albur.
Observando desde el monte las avenidas
los cruces, pasajes, vías, patios y acaso
bulevares porque toda la urbe es el paso
y la raíz de árboles y especies florecidas.
Mas todo es inútil si esta urbe en obras
no tiene más vida que sombras
y habitantes que trasplanten el aliento
en nativos y forasteros sin prebenda
ni cobro. A cambio recibiré reprimenda
por elogiar con una mijita de sentimiento
de más, o quizá con varias toneladas
pero entre tanto sentido a pie de calle
y dos años después -menos canijo de talle-
disfruto escribiendo vivencias pasadas.
Para terminar con la memoria atenta
no olvido algún abrazo y caricia amistosa
que no fue intencionada ni lujuriosa
sino moneda corriente de mano lenta
en esta tierra cálida
nunca en penumbra.

10 nov 2008

OTOÑO

En una ocasión un amigo me preguntó cuál era mi estación del año preferida. Yo respondí que el verano, sin dudarlo mucho. Él me aconsejó que era mejor valorar por igual todas las épocas del año, una forma de disfrutar mejor del tiempo que nos toca vivir. Septiembre terminaba en esos días y allí estábamos por la noche, delante de una hoguera antes de dormir en la tienda donde guardábamos la cámara y el material para rodar un cortometraje junto al río Mandeo en A Coruña, hace ya más de quince años. Después de todo este tiempo esa película, “O párroco embaucado”, agotó su pase por certámenes y festivales y probablemente el recuerdo de los que la vieron.

Desde entonces creo que apenas volvimos un par de veces a visitar y a rodar en ese río, un paraje fértil y con aire de virginidad natural aunque algo civilizado por el sendero que recorre su cauce junto a la orilla.

Tanto tiempo después puedo darle la razón a José Carlos, admitiendo que me gusta el otoño, el invierno, la primavera y el verano, cada período por lo que representa y aporta en el ciclo vital del año y del ánimo.

El otoño ya está más próximo al invierno que lo sucederá en breve y, curiosamente, deja un reguero de hojas secas, chaparrones, lluvias generalizadas y lloviznas. También días soleados y cálidos, quizá como antes, quizá como siempre.

No quiero mencionar el cambio climático más allá de su enunciado pero es agradable vivir un otoño que parece solo esto, el otoño, con esa gama de colores verdes, amarillos y ocres en todas sus tonalidades poblando las copas de los árboles. Con el horizonte surcado por nubes amenazadoras e intermedios luminosos.


Al fin y al cabo el otoño es una estación que no engaña, que nos avisa del acortamiento de los días y da paso a esas noches más largas, que invita más al recogimiento pero con treguas para el paseo. Coincide con el principio de la escuela y en gran parte del trabajo; a mi parecer el comienzo del nuevo año está más cerca de este período que del primero de Enero.


Es el momento propicio para afrontar cambios en el devenir del año.