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26 jul 2014

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS I

Llevo tiempo con ganas de aportar mi experiencia como concursante en diversos certámenes literarios, habitualmente de microrrelatos o poesía, pero sobre todo de los primeros.
Por mi escaso palmarés, puedo comenzar este inventario o "manual" con multitud de ideas que funcionarán al público lector y escritor, porque si de algo puedo dar clases es de cómo no ganar concursos.

IDEA Nº 1
MUY PROPIA PARA CONCURSOS PROMOCIONADOS POR UNA MARCA
O PRODUCTO COMERCIAL:
HAY QUE COMPORTARSE COMO UN PELOTA CON ELLOS, PERO TRATANDO DE NARRAR UNA HISTORIA
(fracaso asegurado)

En efecto, hay que dar una buena visión del producto que se promociona en el certamen o concurso, destacando la importancia del mismo para los personajes y sus circunstancias vitales, en algún momento del relato. Unos ejemplos claros son todos los que envié al de Picota Jerte (denominación de origen)
Muestro aquí el último presentado este mismo año, 2014...
EL HOMBRE DEL SACO 
Venía caminando desde la estación de tren con su petate, a principios de julio. Los niños del pueblo huían despavoridos al verlo llegar. Cenaba con nosotros y luego se iba a tomar el fresco con nuestro padre. Recordaban el servicio militar, entre risas y parrafadas, hasta la madrugada. Y cuando despertábamos, al amanecer, el visitante ya se había marchado en el primer expreso. Era un hombre de mediana edad, aunque parecía tan viejo como el mundo. En el saco nos regalaba unas picotas traídas desde lejos, también del oeste, pero más al sur, desde el Valle del Jerte. Aquellas frutas solucionaban cualquier discusión o pena que tuviéramos.
Años después mis hermanos y yo fuimos a vivir a la capital.
Durante unas vacaciones, mi padre nos contó que su amigo había fallecido. Sin embargo, sus familiares nos seguían enviando el saco lleno de picotas, como cada verano. Supimos que todo se debía a una promesa con la cual, aquel hombre, mostraba su agradecimiento a nuestro padre quien, durante unas maniobras en la mili, le había salvado la vida.
Aquella confesión es una deuda tan inolvidable como la de nosotros y nuestros hijos, cuando nos reunimos a comer las mejores cerezas.

Pablo Vázquez Pérez

21 ago 2012

EL TITO

El sol abrasaba a las doce del mediodía, sin nubes amenazadoras por el horizonte. El condenado, exhausto tras varios días, aguantaba amarrado a la columna de piedra. Apenas distinguía formas o colores, pero pudo escuchar unos pasos saltarines que se acercaban hacia él.
Como pudo, separó los labios para degustar un fruto suave y redondo que fue introducido en su boca. Lo masticó y sintió el jugo que reanimaba súbitamente la lengua y los sentidos. Entonces logró ver frente a él a un niño que, a su vez, lo miraba compasivo.
El ajusticiado agonizaba. Recordó su infancia, jugando con sus padres y hermanos en el río. Comiendo cerezas bajo los alisos y escupiendo con fuerza los huesos, hasta que se hundían formando remolinos en el agua.
A la sombra de la picota, el hombre murió sonriendo, con una pepita que asomaba entre sus dientes.

Pablo Vázquez 

Cartel del Taller Paréntesis: concurso de microrrelatos.

En esta "gira de concursos veraniegos" de microrrelatos, hoy enlazamos el del
Taller Paréntesis. Al mismo se pueden presentar un mínimo y un máximo de TRES MICRORRELATOS, aunque sólo se premia uno. Es un premio extraño pero cuantioso.

Por si os sirve a alguien este micro es un ejemplo de lo que no se debe enviar ni a este concurso ni al de picotas del Valle del Jerte. Animaos y suerte, de verdad.
EL PLAZO DE PRESENTACIÓN ESTÁ ABIERTO HASTA EL 30 DE SEPTIEMBRE.

8 ago 2012

INTENSA Y MINÚSCULA


Cinco años después, Malena regresó a Madrid tras recorrer en el avión diez mil kilómetros. Llegó tan triste como una cereza cuando es separada de su rabito, antes de tiempo, porque le acompañaba una ausencia desde Tokio
Con el ánimo cual pedúnculo marchitado, alquiló un coche en el aeropuerto y condujo por la autovía hacia Extremadura. A mediodía llegó a Cabezuela del Valle. En la habitación del hostal abrió la maleta y sacó alguna ropa y objetos. La pintura de un cerezo en flor decoraba el bello estucado de la urna fúnebre que depositó sobre la mesilla.
Paseando por la calle, entró a la frutería y sus ojos se clavaron en las bandejas llenas de picotas. El amable dependiente le ofreció algunos de esos frutos colorados. Malena probó uno y sintió cómo maduraba su ánimo, mientras saboreaba el gusto fresco y dulce sin empalago de la picota, igual que un beso de Toru, su marido, revivido en ese momento. En su cabeza resonó el poema que le escribió al conocerla:

Comamos fruta madura
cobijados por la sombra
de un cerezo.

Pablo Vázquez
Imagen propiedad de la web http://www.cerezadeljerte.org/
Este microrrelato participó en el blog Esta noche te cuento, una página muy completa para leer cientos de microrrelatos de los escritores y escritoras con mayor actividad e interés en la red (no me incluyo, por supuesto)
Aprovecho para comenzar una serie de publicaciones de microrrelatos que he presentado a diversos concursos y no se han comido ni una picota, como en este caso.
Como siempre es mejor buscar el lado positivo, que sirva de muestra para saber LO QUE NO HAY QUE ESCRIBIR A QUIEN QUIERA PARTICIPAR EN EL SUCULENTO CONCURSO ANUAL DE MICROCUENTOS CEREZA DEL JERTE. Y es sabroso de verdad porque el premio es un viaje y además picotas para un año completo.
Ahí mismo dejo el enlace para poder leer los microcuentos ganadores y mencionados.