Las manos de uno de los hombres
se posaban en la garganta de K. Los guantes de amianto rociados con el ácido
sirvieron para borrar las huellas dactilares del asesino. No era buena idea
dejar la firma del autor, por muy kafkiana que pareciese.
Pablo Vázquez
Microrrelato colgado un mes y pico después de enviarlo a este V concurso de Getafe Negro. Va a resultar que dicho certamen, por lo que se ha tardado en publicar los microrrelatos presentados, es más de MISTERIO que de Novela negra.
