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19 may 2015

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS VI

IDEA Nº 6

ESCRIBE DE FORMA IRÓNICA O INCLUSO SARCÁSTICA, METIENDO "EL DEDO EN EL OJO". QUE EL JURADO SE DÉ CUENTA DE CÓMO SE PASAN LOS CONCURSANTES
(fracaso y desahogo)

Todos nos podemos equivocar, incluso los jurados de concursos como el Relatos en Cadena de la SER. Proponer una frase mal escrita, en el caso de "La última alma humana" como primera oración para continuar un microrrelato, no ayuda mucho a defender el uso correcto del lengüaje. Y esto no lo invento yo, a partir del minuto 13:20 se puede escuchar en este podcast de Relatos en Cadena (Hoy por hoy, la SER)
Como se escribiría bien, lo expone la RAE en este apartado de su diccionario panhispánico de dudas.
Aunque escribir un cuento irónico (y malo) a partir de dicha frase, tampoco ayuda nada.
Imagen de Félix Vallés Calvo (Banco imágenes INTEF)

LA NORMA

- La última alma humana, repitió el presentador amparado en la distracción de los otros tertulianos.

Uno de los comentaristas regresó de su ensimismamiento y puntualizó:

-       Es el alma, la forma correcta es decir “el alma”.

Varios compañeros asintieron confirmando la sentencia.

Al mirar el rostro compungido del locutor, aligeró su corrección amablemente.

-       Ya se sabe. Cualquiera de nosotros podemos tener un despiste.

Todos sonrieron mientras la música de cabecera y los rótulos finales daban fin al debate televisivo.

Diez años después el locutor despertaba gritando ¡El alma, el alma! Y apagaba el despertador.
Pablo Vázquez Pérez

18 abr 2013

CASTELLANO ANTIGUO

Primavera de Relatos Indignados, evento

El acusado estaba tan inmóvil, como acorralado en la sala, ante tanta prueba que lo incriminaba. Se desestimaron tanto la suplicación, como el reintegro, por llegar ambos fuera de plazo. Y al postre la huelga, cuyo derecho ejerció como trabajador, tampoco le sirvió como coartada. Así que en un arrebato de lucidez, el propio imputado recordó sus estudios de Filología Hispánica; y el juez -por tanto- echó mano del diccionario cuando escuchó el siguiente alegato en boca del procesado, quien con insolencia, sostenía un barquillo dulce en su mano.

-Señoría, con su permiso sólo me queda decir que me comeré de postre esta leve suplicación, antes de volver a caminar por la huelga en la que buscaré sustento. O quizás tenga que pasear por la cárcel, lugar tal, que fuera un plazo para sufrir mi condena.

Y se dio por concluido el juicio y visto para sentencia.
Pablo Vázquez Pérez


Ya vamos por la segunda jornada del evento Primavera de Microrrelatos Indignados 2013.
Hay muchos textos más que se pueden leer en La colina naranja, y los demás organizadores:
Relatos de andar por casa, Pliegos voladores y Explorando Lilliput.
Desde allí es posible también informarse sobre las bases y otros enlaces interesantes.
En esta ocasión he sacado un microrrelato de archivo que trata la indignación de refilón nada más. Lo bueno es que pinchando las palabras destacadas, se pueden leer las segundas acepciones de los significados de las mismas en el diccionario. 

17 jul 2012

LOS RECORTES


El amor comienza con una sonrisa. Continúa con besos y caricias. Y termina con una lágrima…
(Frase hallada en algún powerpoint)



¡Hola Hernán!
Lo primero que quiero hacer es darte mi enhorabuena por tu reciente boda. No te lo echo en cara ya que lo más lógico es no invitar a las ex novias. Ya sé que El acto de escribir una carta en este momento de chats y mails es una rutina que hemos perdido al pasar de un siglo a otro pero la ocasión lo merece.
Como te escribía antes, lo que quiero es que sepas que estoy feliz por ti y sobre todo porque tu mujer es una persona que merece realmente la pena. Por supuesto nada de lo escrito son reproches ya que tengo mi vida, de la cual estoy contenta desde que lo dejamos tú y yo hace ya veinte años. Vivo con Pedro y los niños, bueno los jóvenes ya porque Marta está en primero de bachillerato y su hermano Carlos cursa cuarto de la E.S.O. Si hubiéramos seguido juntos podrían ser tus hijos, pero eso es otra historia.
Como te decía gracias a mi trabajo te he observado durante todo este tiempo, pero no creas que estoy obsesionada contigo. Simplemente, por casualidad, he vivido momentos claves de tu vida. Como en el año noventa y cinco, cuando viniste a la Paz después de hacerte los análisis de sangre. Estabas tan asustado que ni te percataste de la enfermera que le dio los resultados al doctor Fernández ese día en la consulta del hospital. Por suerte no tenías nada y no creo que hayas vuelto por los bares de carretera después del susto.
O la noche del accidente en coche, hace ya cuatro años. Tenías tal shock tras la muerte de tu acompañante que ni siquiera me reconociste al ayudar a subir a mis compañeros a la ambulancia, la camilla en la que perdías el conocimiento.
Sé que éramos muy jóvenes cuando rompimos y que no habré viajado ni vivido tanto como tú, pero es curioso que, desde tu olvido, ahora frecuentemos los mismos cafés en ocasiones. O que vayamos a ver idénticas películas con nuestras parejas. Yo siempre te esquivo bien, sentándome en otras filas; separándome a un reservado de la cafetería. O bien quedándome detrás de los amigos y familiares que te lanzaban arroz al salir de la Iglesia al terminar la ceremonia.
No soy tu sombra pero está claro que tu mujer tiene gustos parecidos a los míos, así que, por favor, no metas la pata esta vez.
Con cariño.
Raquel




Estimada Raquel
Debo pedirte disculpas por haber tardado tanto tiempo en contestar a tu carta. Por tanto, espero que las aceptes tras estos cinco meses sin responder. En mi descargo te comento que tu misiva me dejó perplejo. Contento al menos por tener noticias sobre ti, pero -repito- perplejo y afectado.
Trataré de aclarar un par de hechos de los que mencionabas en tu escrito. El primero es mi revisión en la Paz, en hematología. Acudí allí después de cubrir un reportaje sobre tráfico de drogas que grabamos en el parque de Simancas. Por motivo de una reyerta que tuve con un yonqui enajenado que me hizo varios rasguños con una aguja hipodérmica usada. Quise asegurarme si me habría contagiado, aunque por suerte no me sucedió nada, tal como decías.
En cuanto al accidente automovilístico, también fue una macabra casualidad terminar en tu turno de emergencias, aunque no quiero extenderme acerca de esa fatídica noche en la que volvimos tras dos días sin dormir ni parar apenas, siguiendo al alcalde en el cierre de campaña. Lo cierto es que este accidente me forzó a dejar mi trabajo en los informativos y a frecuentar a mi psiquiatra.
De hecho no había vuelto al terapeuta desde que rompimos tú y yo. Ya sé que en tu caso tenías más claro lo de formar una familia y conseguir una vida estable. Pero en mi caso he seguido dando tumbos hasta fechas recientes.
Sobre tu marido e hijos me alegro muchísimo, sinceramente, y espero que sigáis igual o mejor incluso que hasta ahora.
Marina y yo, como bien sabes, no llevamos juntos mucho tiempo, aunque tengo la sensación de conocerla desde siempre. Puede sonar muy cursi pero ella es la sonrisa que veo al despertarme y la primera cuando terminamos nuestros trabajos cada día.
Antes de despedirme, no quiero resultar más sarcástico, pero  te diré que seguramente ya no nos veamos ocasional o fortuitamente, tal como me describías en tu carta. Marina y yo nos hemos ido a vivir fuera de Madrid por motivos laborales y ventajosos para nuestra relación y vida futura. Por esta razón el sobre carece de remitente. No te empeñes en buscar en qué oficina de correos pusieron el matasellos, porque lo envié desde otro lugar.
Agradecido por todos tus consejos y esperando que todo marche estupendamente se despide, atento, eso sobre todo…

Hernán

(Pablo Vázquez)
Este cuento epistolar se publicó el año 2011 en la Microantología del microrrelato III de Ediciones Irreverentes. Se puede encontrar más información en los dos enlaces.
En el libro no aparece la cita (irónica) del inicio. Ni tampoco la segunda acepción de la palabra recorte, según el diccionario de la RAE. 
[2. m. Taurom. Regate para evitar la cogida del toro.]