...Égica, Witiza y Rodrigo. Ante el pasmo de sus compañeros Pedro había
recitado todos los Reyes Godos. En el gimnasio saltó caballo, potro y
plinto sin volcarlo; subió la barra fija y la cuerda, las dos a pulso.
El dictado sin tachaduras en rojo de la maestra. Los goles que metió en
su calle fueron pan comido, arrodillándose ante él hasta los abusones.
El regreso a casa por la Gran Vía sin mangantes que lo amenazaran. Al
llegar a merendar Pedro fue recibido por doña Emilia, la vecina, que le
contó cómo su abuelita había enfermado tanto que su madre había llegado
más tarde que los angelitos y se quedaría en el pueblo unos días para
despedirla. Al ver a su hermano quinceañero con los ojos enrojecidos y
escuchar sollozos en el cuarto de la benjamina, Pedro, a punto de
llorar, supo lo difícil que sería mantenerse en la cumbre.
Pablo Vázquez
Microrrelato finalista en el tercer concurso de microrrelatos del Ayuntamiento de Madrid del año 2010: 100 años de la Gran Vía en el enlace podéis leer los ganadores. Y en la página de los finalistas, podéis leer el microrrelato Tarde larga, que es el noveno.
