Guille
y Fer se turnaban con el pulgar hacia arriba, tostados sobre el arcén. Los
amigos daban por perdida la oportunidad de regresar a casa cómodamente, gracias
a un alma caritativa que se molestara en recogerlos.
Para
el pasmo de ambos, un coche paró a unos cien metros. Los dos salieron corriendo
hasta el automóvil. Fer llegó el primero y montó rápido, seguido por Guille que
trataba de hacerse un parasol con la palma de su mano, sin conseguir ocultar la
luz cegadora que le impedía ver la marca, modelo e incluso el color y demás
detalles. El coche arrancó sin darle tiempo a alcanzarlo y se perdió veloz en
el horizonte.
Pasó
el verano, el año e incluso el siglo veinte, y nunca se supo nada más de Fer,
desaparecido aquella fatídica tarde.
Desde
entonces Guille siempre ha recogido a cualquier viajero que encuentre haciendo
autoestop durante sus viajes. Aunque Fer se resista y el sol deslumbre.
Pablo Vázquez
Microrrelato seleccionado junto a otros 199 en el libro del certamen
ON THE ROAD, publicado por Artgerust.
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