Todos discutían, voceando al mismo tiempo, hasta que el nuevo propietario entró por el portal.
-La noche es espléndida, ¿no creen?
Los vecinos le observaban callados y atentos, hipnotizados por su dentadura y sonrisa perfectas. Ajenos a las gafas de sol que cubrían su mirada. Ignorantes del espejo que no devolvía su imagen.
-La noche es espléndida, ¿no creen?
Los vecinos le observaban callados y atentos, hipnotizados por su dentadura y sonrisa perfectas. Ajenos a las gafas de sol que cubrían su mirada. Ignorantes del espejo que no devolvía su imagen.
