12 nov 2014

UN CARCAJ DE MICRORRELATOS

Portada del libro, descarga gratuita aquí.
¡Ya está disponible el volumen recopilatorio Un carcaj  de microrrelatos!
Lo enlazo aquí y debajo de la imagen lateral izquierda, para quien no lo tenga todavía y quiera revisarlo. En este libro se pueden leer buenos microrrelatos de David Moreno, de otros autores universales y también los cuarenta y un microrrelatos que participamos en el concurso Microseñales de humo, incluyendo los tres ganadores, por supuesto.
Es un buen regalo para todos los lectores que se aventuren a las praderas y otros lugares del viejo Oeste. Merece la pena, porque es una edición cuidada, de verdad.
Después de la entrada del mes anterior y con poca bulla, además continuaré enumerando los microrrelatos que más me gustaron del citado concurso, Microseñales de humo, organizado y coordinado por su administrador David Moreno Sanz. Al principio me daba reparo mostrar los once que elegí, porque tuve que descartar unas treinta narraciones en dos votaciones seguidas que hice, tras leer todos los relatos. Pero luego he pensado que me parece mucho mejor que los once autores de esos microrrelatos sepan porqué me parecían buenos sus textos, algo útil será.
Van ordenados sucesivamente los que más me gustaron, voto subjetivo mío, totalmente. Los tres primeros son los que voté para el concurso y lo que no incluyo aquí son los nombres de los escritores, porque ellos ya saben quiénes son. Aunque pulsando en los títulos, se abren directamente en otra ventana cada una de las narraciones.
  • 21. LOS INDIOS NUNCA ATACAN DENOCHE Muy libre y dinámico en la forma de narrarlo, mezclando géneros con naturalidad y muy cachondo.
  • 25. MI NOMBRE ES TRUENO Narrado en primera persona con frases cortas, haciendo hincapié en la búsqueda de esperanza, con forma elegante y evocadora sobre lo que imaginamos que podrían ser la filosofía y cultura indias.
  • 39. DESAPRENDIENDO A VOLAR Sencillo, marcado por el ritmo de unas buenas comparaciones y paralelismos. Lo que me descolocó un poco fue el título aunque parezca homenaje a Pink Floyd (ese "desaprendiendo" que es correcto, pero quizás "olvidando resultaría más evocador)
  • 40.EL LEGADO Muy bien narrado, sin fisuras y con un buen personaje indio: el heredero del chamán.
  • 27. MENSAJES DE MADRE LUNA Bien usadas las fases lunares, escritura sutil y breve, pero esclarecedora del espíritu indio.
  • 11. LA PROSPECCIÓN DEL OESTE Irónico, acerca de la colonización de los norteamericanos en el Oeste, la lucha por el petróleo, narrada por detalles y objetos que identifican a los personajes. Con una curiosa visión cenital y topográfica del conjunto.
  • 28. ARQUERO DE ENTRAÑAS Narración épica, grande, con el arco, las descripciones, la salud y una sensación de buen rollo final.
  • 4. LENGUAS MUERTAS El eco, los bebés llorando. Bueno y muy trágico 
  • 9. MUJER DE AGUA Las tortugas, el agua, el río. Tierno y con los ojos de rana que nos observan. 
  • 17. SAND CREEK Una matanza mítica, un episodio crudo pero bonito (el de Onawa) 
  • 15. TRATO O MUERTE Otro con aroma mítico, efluvios de alcohol y la ayuda de la suerte y amuletos.
Pablo Vázquez Pérez

20 oct 2014

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS IV

IDEA Nº 4. 
ESCRIBE Y PARTICIPA AUNQUE TE QUEDEN ESCASOS MINUTOS PARA LLEGAR AL PLAZO DE ENTREGA.
(fracaso con estilo)
¿Quién fue la primera persona que dijo aquello de Nos vamos antes de que nos pille el toro? La verdad es que no tengo ni la menor idea, pero una posibilidad podría consistir en que fuera concursante de certámenes literarios.
Durante los meses de verano David Moreno Sanz promovió y coordinó un concurso de microrrelatos en su blog Microseñales de humo, con motivo de la publicación de su libro, titulado de la misma manera.
Por allí participamos más de cuarenta blogueros, microrrelatistas e incluso escritores.
Uno de los requisitos era la mención a los nativos de Norteamérica, es decir, los sioux, apaches, navajos y demás grupos de tribus indias de aquellas tierras.
Mis señales de humo olían a chamusquina, vamos, que  estaba perdido, pero al menos gané en ser el más procrastinador, porque llegué a rozar por escasos minutos el límite horario del concurso (las 23:59 horas del 4 de septiembre de 2014) En mi caso creo que se colgó el microrrelato a las 23:56 horas de esa jornada. Así que tuve el honor de cerrar la participación, por los pelos, en esta ocasión de Jerónimo, microrrelato que se puede leer en su enlace original, e incluso aquí mismo:



JERÓNIMO

Nadie en la residencia ha querido trasladarse aquí, ni siquiera los recién llegados. Mejor para mí. Prefiero estar solo en esta habitación que compartirla con otro que no sea Jero.

Nos sorprendió que tuviera más de noventa años, cuando ingresó aquí tras recorrer en soledad los cinco kilómetros que nos separan de la ciudad, calzado con unos mocasines de tela y sin apenas equipaje.

Varios compañeros le llamaban “el indio” y él sonreía. Incluso les corregía contando que provenía de una tribu cercana a México por herencia del abuelo y otros antepasados. El sobrenombre en comanche no lo recuerdo, pero sí que significaba algo así como Halcón Niebla. A mí no me importaban esas historias porque nunca me gustaron las películas de vaqueros, pero cada vez que Jerónimo hablaba, todos los presentes atendíamos igual que si escuchásemos una voz sabia y cálida como la de nuestros padres.

Y así estuvimos hasta el último día, oyendo desde el suelo cómo crecían los árboles y otros arbustos del jardín. Palpando los rayos de sol que se filtraban por las ventanas. Saboreando el rocío dulce de las rosas en el otoño. También nos enseñó a usar nuestros cuerpos viejos como arcos, tensos o flexibles según la situación.

Y así hasta el día en que partió, mientras volaba un halcón por el cielo, apenas visible entre un espeso manto de niebla.

Después de todos estos meses debería echarlo de menos, pero es imposible porque su presencia vibra todavía entre las paredes de esta habitación.
Pablo Vázquez Pérez

P.D.: En la próxima entrada añadiré los microrrelatos que consideré y voté en mi caso, ya que los participantes fuimos los propios encargados de elegir a los vencedores del concurso Microseñales de humo.

9 sept 2014

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS III

IDEA Nº 3. 
ESCRIBE CON GRAVEDAD, DRAMATISMO, QUE TU MICRORRELATO PAREZCA UN CULEBRÓN CONDENSADO EN POCAS LÍNEAS.
(fracaso amargo y llorica)

En ocasiones se nos antojan narraciones dramáticas y con un poco de andamiaje psicológico, pero con tanta seriedad y circunstancia, hasta un intento de cerrar de manera elegante el micro, con un diálogo final contundente, no sirve de nada.
Este microrrelato lo envié a la primera semana de la VIII Edición de Relatos en Cadena, de la Escuela de Escritores y la Cadena Ser (programa La Ventana) La frase inicial exigida fue:
Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo
Imagen de la Escuela de escritores


DESTETE
- Ella no tiene habilidad ninguna para recogerse el pelo, tampoco para vestirse ni engalanarse. Ni siquiera posee un ajuar. Me dices que vas a casarte con esa chica tan mundana, la hija del lechero. ¡Hijo mío, si tu padre estuviese vivo te desheredaría!
El hombre rompe la cuartilla y junta los trozos de papel con otras cartas que llevan estampado el mismo membrete: DEVUELTO. Arroja la correspondencia a la chimenea. Luego coge la urna de la repisa y la lanza tras vaciar las cenizas que contiene.
Enciende la hoguera y su mujer, despeinada, le abraza. Observan las llamas en silencio mientras él susurra
- Aquí siempre hizo mucho frío.
Pablo Vázquez Pérez

21 ago 2014

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS II

IDEA Nº 2. 
ESCRIBE SOLO LO QUE TE GUSTA O APASIONA. AUNQUE... TÚ NO ERES EL JURADO Y ESTÁ CLARO QUE LO QUE A TI TE GUSTA NO TIENE PORQUÉ GUSTARLE A ELLOS.
(fracaso relativo)

Tu microrrelato te gusta, sí, porque tuviste esa idea, la desarrollaste siguiendo un argumento, la escribiste correctamente con muchas o pocas palabras. Y quizás la enviaste a un concurso pero no la escogieron por una razón muy simple, sus gustos personales no son los mismos que los tuyos. Así, falla la sincronicidad entre emisor y receptor. Pero claro, al menos te convence a ti y si tú no te engañas sobre lo que quieres escribir, algo importante habrás conseguido.
Aquí va esta propuesta de la Escuela de escritores a través del II Concurso de  microrrelatos con banda sonora. De las tres canciones que ofrecían, en mi caso escogí:
Y aquí mismo, publico el microrrelato que envié:

ANARANJADOS
Aparcamos la ambulancia en el cruce donde han chocado los dos turismos. Mientras reanimamos a los pasajeros tendidos en el suelo, las luces de colores giran y las sirenas animan la pista. Los bomberos bailan la conga con la manguera y lanzan un chorro para sofocar las últimas llamas. Los agentes se marcan un chotis, así dispersan a otros turismos y vehículos que se acercan a la zona. Incluso nuestro doctor comienza su bolero con las palas del desfribilador, moviéndolas igual que dos maracas. Periodistas y otros curiosos practican más el jump y freestyle.
Cada noche tenemos la misma coreografía.
Pablo Vázquez Pérez

PD: Felicitaciones a los que resulten finalistas en esta convocatoria, los podremos escuchar en la radio.

26 jul 2014

CONSEJILLOS PARA PERDER CONCURSOS I

Llevo tiempo con ganas de aportar mi experiencia como concursante en diversos certámenes literarios, habitualmente de microrrelatos o poesía, pero sobre todo de los primeros.
Por mi escaso palmarés, puedo comenzar este inventario o "manual" con multitud de ideas que funcionarán al público lector y escritor, porque si de algo puedo dar clases es de cómo no ganar concursos.

IDEA Nº 1
MUY PROPIA PARA CONCURSOS PROMOCIONADOS POR UNA MARCA
O PRODUCTO COMERCIAL:
HAY QUE COMPORTARSE COMO UN PELOTA CON ELLOS, PERO TRATANDO DE NARRAR UNA HISTORIA
(fracaso asegurado)

En efecto, hay que dar una buena visión del producto que se promociona en el certamen o concurso, destacando la importancia del mismo para los personajes y sus circunstancias vitales, en algún momento del relato. Unos ejemplos claros son todos los que envié al de Picota Jerte (denominación de origen)
Muestro aquí el último presentado este mismo año, 2014...
EL HOMBRE DEL SACO 
Venía caminando desde la estación de tren con su petate, a principios de julio. Los niños del pueblo huían despavoridos al verlo llegar. Cenaba con nosotros y luego se iba a tomar el fresco con nuestro padre. Recordaban el servicio militar, entre risas y parrafadas, hasta la madrugada. Y cuando despertábamos, al amanecer, el visitante ya se había marchado en el primer expreso. Era un hombre de mediana edad, aunque parecía tan viejo como el mundo. En el saco nos regalaba unas picotas traídas desde lejos, también del oeste, pero más al sur, desde el Valle del Jerte. Aquellas frutas solucionaban cualquier discusión o pena que tuviéramos.
Años después mis hermanos y yo fuimos a vivir a la capital.
Durante unas vacaciones, mi padre nos contó que su amigo había fallecido. Sin embargo, sus familiares nos seguían enviando el saco lleno de picotas, como cada verano. Supimos que todo se debía a una promesa con la cual, aquel hombre, mostraba su agradecimiento a nuestro padre quien, durante unas maniobras en la mili, le había salvado la vida.
Aquella confesión es una deuda tan inolvidable como la de nosotros y nuestros hijos, cuando nos reunimos a comer las mejores cerezas.

Pablo Vázquez Pérez