12 nov 2008

EL RITO

Las nubes pasaban rápido esa mañana, sin tiempo para esconder el sol. Dentro del pequeño templo Ana y Luis, tensos e inmóviles en sus asientos, ansiaban la conclusión de la prueba mientras la multitud los esperaba fuera.

Don Manolo mostró todas las cartas de la baraja, narrando sucesos verídicos, dramáticos e incluso cruentos que desataron las lágrimas de la madre de Ana.
Terminada la exposición de su condena, la bella aludida pareció libre de pecado tras la égloga, aunque no de sospecha tal y como confirmaron las personas convocadas dentro del lugar sagrado mediante un silencio convenido y ancestral.

Ana y Luis recorrieron juntos el pasillo y se encaminaron hacia la calle.

Deslumbrados por la luz sucumbieron sepultados por los granos de arroz que, a kilos, caían sobre los dos.

10 nov 2008

OTOÑO

En una ocasión un amigo me preguntó cuál era mi estación del año preferida. Yo respondí que el verano, sin dudarlo mucho. Él me aconsejó que era mejor valorar por igual todas las épocas del año, una forma de disfrutar mejor del tiempo que nos toca vivir. Septiembre terminaba en esos días y allí estábamos por la noche, delante de una hoguera antes de dormir en la tienda donde guardábamos la cámara y el material para rodar un cortometraje junto al río Mandeo en A Coruña, hace ya más de quince años. Después de todo este tiempo esa película, “O párroco embaucado”, agotó su pase por certámenes y festivales y probablemente el recuerdo de los que la vieron.

Desde entonces creo que apenas volvimos un par de veces a visitar y a rodar en ese río, un paraje fértil y con aire de virginidad natural aunque algo civilizado por el sendero que recorre su cauce junto a la orilla.

Tanto tiempo después puedo darle la razón a José Carlos, admitiendo que me gusta el otoño, el invierno, la primavera y el verano, cada período por lo que representa y aporta en el ciclo vital del año y del ánimo.

El otoño ya está más próximo al invierno que lo sucederá en breve y, curiosamente, deja un reguero de hojas secas, chaparrones, lluvias generalizadas y lloviznas. También días soleados y cálidos, quizá como antes, quizá como siempre.

No quiero mencionar el cambio climático más allá de su enunciado pero es agradable vivir un otoño que parece solo esto, el otoño, con esa gama de colores verdes, amarillos y ocres en todas sus tonalidades poblando las copas de los árboles. Con el horizonte surcado por nubes amenazadoras e intermedios luminosos.


Al fin y al cabo el otoño es una estación que no engaña, que nos avisa del acortamiento de los días y da paso a esas noches más largas, que invita más al recogimiento pero con treguas para el paseo. Coincide con el principio de la escuela y en gran parte del trabajo; a mi parecer el comienzo del nuevo año está más cerca de este período que del primero de Enero.


Es el momento propicio para afrontar cambios en el devenir del año.


19 sept 2008

SIN BULLA PERO SIN PAUSA
Bienvenidas y bienvenidos. Regreso una estación después, sin haber pisado las teclas aunque con más ganas si caben. La principal razón es que, de continuar a este ritmo de publicación, el blog se va a tener que pasar a titular SIN CHICHA.


Me parece justo explicar las direcciones que figuran al margen derecho de la pantalla. Están destacadas porque la gran ventaja de este invento es ver otra información y pensamientos para enriquecerse con más puntos de vista.
Así recomiendo el blog de Eme Navarro, compositor y guitarrista del grupo Homeless Bones, que expresa sus opiniones y aporta saber en la
http://www.emenavarro.es/
;

y las canciones del grupo se pueden escuchar en http://www.homelessbones.es/ o en alguna de sus próximas actuaciones


que quizás sean las últimas. Es muy destacable además la lista que proporciona Eme en su blogroll para ampliar el horizonte.



También crecen las experiencias del agitador en las que su autor libera un caudal de pensamiento y expresión espontáneo que puede comenzar con una celebración o una derrota y acabar con dudas o un reencuentro, como la vida y los años, escritas con sinceridad y cercanía, impulsadas por el ánimo y el momento.
Comento también ViveMalaga, un blog perito en mostrar con detenimiento el movimiento cultural de esta ciudad a la orilla, porque todo lo interesante que sucede alrededor no se desarrolla en tres o cuatro capitales solamente.

Y aprovecho para citar a youthingmalaga, un repaso completo y divertido a los acontecimientos públicos y sobre todo privados, de carácter lúdico, artístico y social y en gran parte gratuitos, que se desarrollan cada mes en Málaga y su provincia.
Me alegro de cerrar este inventario con las imágenes de
Diego Ortiz, un fotógrafo

y realizador profesional de video con una larga trayectoria técnica, artística, docente, informativa y gráfica en casi todos los apartados audiovisuales. Es fundador además (junto a Pepe Murciego) de La Más Bella, una revista objeto con numerosas y polifórmicas ediciones que anima el cotarro vital, social y cultural desde hace ya dieciséis años.

Enlazados quedan.

Conozco a varios de los responsables de estas páginas y ventanas de expresión e incluso alguno es amigo, así que más que de favoritos se me puede acusar de favoritismos, y aunque no sean familiares me acuso de nepotista ante este hecho.
De todas formas, remendando refranes y lugares comunes, solo digo que lo que no mata el aburrimiento quizá engorde el conocimiento.

18 jun 2008

ATARDECER
Bienvenidos.

Es agradable asomarse a la terraza para ver reflejarse el sol sobre los tejados de ciudad.O caminar por el barrio observando las vías tranquilas, apenas sin circulación.


Salir del metro tras el corto trayecto y recorrer las largas avenidas











sin otro motivo que caminar, sin prisa por llegar a ver cómo el sol comienza a esconderse.

No recuerdo en este momento quién dijo la famosa cita de una imagen vale más que mil palabras, pero tras varios años de asistir a clase y estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información, ver miles de películas, videoclips, piezas de videoarte, series y programas de televisión, además de visitar exposiciones de pintura y fotografía, puedo asegurar que no se me ocurre ninguna frase mejor para ilustrar esta página hoy mismo.
Empiezo a colgar hoy algunas imágenes que resumen en pocos trazos lo que he visto (y en ocasiones he sentido) durante estos dos últimos años; aunque por respeto a la fotografía clásica prefiero llamarlas fotillos debido a su poca calidad y nitidez confusa. Han sido registradas con un teléfono móvil que no da para más y muestran lugares y objetos en los cuales no hay retratos, y apenas alguna figura humana. La razón es porque la mayoría de fotos que tengo son de gente que me importa y no me gusta hacerlas públicas sin el debido derecho o cautela por difundir su imagen. Quizás tenían razón las tribus antiguas con su superstición de que la cámara roba parte del alma de la persona a la que retrata.
Estas son estampas de la capital en lugares con bullicio habitual: el Paseo de la Castellana a su paso por Nuevos Ministerios; los tejados del Madrid antiguo desde la Latina hasta Princesa y la Gran Vía en el horizonte; una salida de metro en la zona nueva del barrio de San Blas; una avenida de un barrio nuevo cualquier sábado por la tarde; y la zona de Cascorro al atardecer cerca de donde se concentran los días festivos los puestos del Rastro madrileño.
Las instantáneas están tomadas en días con menor tránsito de vehículos y personas. También desde un punto de vista más cercano al horizonte que a la calle. Y la mayoría a esa hora mágica del día en que el sol se esconde para dar paso a la noche.
Sin embargo qué bonito es mirar de vez en cuando el sosiego en un entorno como el de Madrid, tan poco favorable a ello.

10 jun 2008

AÑOS DESPUÉS
Ya no hay colas ante la taquilla el sábado por la tarde y ese cosquilleo durante la espera por la expectación, porque la película se proyecta cada hora en una sala de los multicines a los que acudimos. Ya no hay un cartel sobre la pantalla que anuncie el pretérito Visiten nuestro bar, porque el público se ha provisto de palomitas, dulces y bebidas; aunque sí se proyecta una animación comercial que recuerda la conveniencia de apagar el teléfono móvil (y siga conectado por el contestador). Ya no son amigos, ahora son hijos o sobrinos los que nos acompañan al cine. Pero lo milagroso es sentir de nuevo un escalofrío cuando Indiana salta escapando del peligro a los acordes de su tema musical, como si no hubieran pasado más de veinticinco años desde la primera vez.

Hasta el estreno de Indiana Jones y el reino de las calaveras de cristal, han sido varios los intentos sustituirlo por exploradores en Egipto, cuyo nombre olvido, sufriendo la maldición de la momia; o bien otros buscando tesoros de la guerra de independencia americana. O las heroínas bellas, ágiles y valerosas, armadas igual que en un videojuego, como Lara Croft y en la televisión una atractiva cazadora de tesoros. Incluso en un mundo con Neo, el elegido que trata de salvar a la humanidad del futuro. O bien Frodo, Sam, el rey Aragorn y la comunidad del anillo restableciendo el orden en la Tierra Media. Estos personajes entre otros, han intentado hacerse con el puesto de héroe durante casi dos décadas pero ninguno lo ha conseguido. Por eso quizás ha vuelto el original, no sé si para quedarse hasta una próxima entrega o para despedirse definitivamente.

De acuerdo, Indiana
Jones era en sí mismo un plagio o una copia de varios exploradores, espadachines, vaqueros, espías, marinos y héroes de las películas, seriales y tebeos clásicos desde los años veinte hasta los setenta del siglo pasado. Aunque yo prefiero verlo como una revisión y reciclaje de todos ellos en un aventurero que les exprime lo mejor y da forma a un personaje único, legendario al igual que su sombra o su sombrero, capaz de afrontar retos apasionantes como el de su cuarta aventura.

Ha pasado todo este tiempo para el actor que lo encarna,
Harrison Ford, que a sus cincuenta y tantos en la ficción (sesenta y cinco al menos en el mundo real) sigue manteniendo el tipo y el gesto, llevando el peso de la historia con humor, cinismo, visceralidad, sentido de la observación, reflejos, algo de desencanto y mucho de sabiduría.
No parece haber pasado el tiempo por
Lucas y Spielberg, los motores de la aventura que vuelven a darle el ritmo necesario sin olvidar que sea fácil trasladar la película a las consolas electrónicas con sus fases y pantallas sucesivas, y tal como saben ellos hacernos pasar un buen rato, engañando constantemente pero con gracia e inteligencia, desafiando la verosimilitud. Porque ¿quién se creería, objetivamente, las peripecias que ocurren constantemente en la pantalla durante más de dos horas?.

En definitiva me quedo con esta mentira en imágenes y sonido, con ese principio que tarda un poco en arrancar pero lo hace a lo grande; con esas persecuciones tan bien montadas en las que vemos quién es el que huye y quién el que persigue al otro en todo momento. Me río con esas réplicas de algunos personajes secundarios, tan sarcásticas e ingeniosas como las del protagonista. Sonrío con ese guiño a
Gollum en el personaje de John Hurt, corrompido por el poder oscuro de la calavera (Lucas y Spielberg son muy listos). Y agradezco ese final y otros avatares que no pienso destripar, de esto ya se encargan los medios de comunicación habituales.